Ánimas marchando

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[…]
Solo sé que he disfrutado lo posible y lo sano e insano para mi librepensiero nos ha forjado una especie de amor-odio que ha acabado contigo en un regreso a la incomprensión y al no categórico y a mí… a mí me ha vuelto mucho más indolente y […]
En los caminos van las ánimas marchando, entrecruzándose e intercambiando pensamientos, muchas veces nos parece ver colarse subrepticiamente en nuestra ruta una media naranja… y aun más, si nos sentimos incompletos, nos agarramos a ella para exprimirla hasta los topes. La naranja no se regenera, la relación nueva se quema, entra en degeneración, decadence ineluctable y la pulpa se expande por el camposanto de las ilusiones donde anidan también sus verdugos que, a lo largo de toda la explanada que nuestra calzada recorre, decora los matorrales y la vegetación, con un naranja y un olor dulzón punzante que en ocasiones nos hace rememorar viejos recuerdos, más dañinos de lo que en un principio se pretendía.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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