Buscar la oportunidad de aprender idiomas

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Yo hubiese estudiado más alemán, francés y, sobre todo, italiano, antes de venirme de Erasmus. Hay muchas oportunidades de hablar estos idiomas y probablemente en pocas ocasiones vitales como estas se me de la oportunidad de poder hacerlo diariamente y casi cada hora. Este es el entorno perfecto para, con una base más o menos sólida (unos cuantos miles de palabras), mejorar cualquier idioma. Y sólo tengo un nivel medio en inglés y en italiano. En italiano he aprendido estructuras nuevas, palabras de jerga juvenil y formaciones de los subjuntivos, cosa de la que adolecía por mis cursos en la escuela oficial de idiomas. En inglés… creo que ahora mismo soy capaz de entender el 90% de lo que cualquier persona dice en inglés, siempre y cuando no sea una jerga muy concreta o un acento cerrado (he descubierto que, aunque pareciese al revés, hay estadounidenses con un acento cerradísimo, que no hacen ni el mínimo intento de hacerse entender por el resto que no hemos nacido en su país). También estructuras y, sobre todo, linkers. Con estructuras me refiero a formas de plasmar pensamientos complejos. Se comienza siempre al revés que el español. Tengo un profesor estadounidense que habla perfectamente ese idioma y es muy fácil seguirle. Eso sí, lo habla rapidísimo. Pero es su inglés tan nítido, variado, fresco (siempre salpica sus explicaciones con anécdotas referidas al tema) y real que es un gusto escucharle. Asistiendo cada semana a sus clases ya tengo suficiente “listening” para preparar mi próximo título en inglés, el Advanced Certificate (ese creo que llegará el año que viene).
Pero claro, todo se aprovecharía más con una base sólida en esos idiomas (me refiero al alemán y al italiano). Hay varias cosas en este mundo que nunca están de más, que siempre acumulan y nunca restan, que siempre tienden a mejorar y en las que apenas hay regreso. Una de ellas son los idiomas. Por mucho tiempo que dejes aparcado un idioma, al volver a él siempre te sonará todo, y si vas al lugar donde se habla o decides entablar conversación con un nativo, acabarás por recuperar tu nivel previo y, una vez hecho, sólo podrás ir a más. En los idiomas no hay que temer olvidar palabras pues estas se pueden recuperar fácilmente. Lo que hay que temer es dejar de pasar oportunidades para practicarlos y, por tanto, acabar mejorando nuestras propias habilidades.
Si tuviese 10 años menos me gustaría comenzar a aprender bien, por ejemplo, el alemán. Pero por mi cuenta, ya que he descubierto que los profesores son muchas veces obstáculos para ser bueno en un idioma. Uno se acaba acostumbrando a ir a clase, a rellenar un libro… y al final esas horas de clase son las únicas que uno dedica al idioma en cuestión, mientras que el resto de la semana vive en un entorno repleto de castellano. ¿Por qué no nos íbamos a acomodar también en este sentido? ¿No hay gente que se apunta a un gimnasio para usar la máquina de correr y luego va a su trabajo en coche? Lo mismo ocurre con los idiomas: hay que hacer de ellos una forma de vida y buscar las oportunidades de utilizarlos.
Después de este Erasmus sé lo que más echaré de menos: tener la posibilidad de hablar muchísimos idiomas sin apenas salir de un aula o de, por ejemplo, un ensayo de mi coro.
Un saludo.
Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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