Cosas que mejorar en la Filosofía de Bachillerato

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Creo que hay que enseñar más sobre lógica y sobre filosofía del siglo XX que sobre los escolásticos y curas venidos a filósofos de la Edad Media. Al menos así son los currículos de bachillerato. Desde hace años son los mismos y sólo hay pequeñas variaciones en la Modernidad: algunos meten a Hobbes, otros a Hume…
Presocráticos, Platón, Aristóteles. Algún teólogo. Descartes y Kant. Marx y Nietzsche.
Así vista, la Filosofía parece seguir un recorrido muy marcado. Las superestrellas filosóficas son, sin lugar a dudas, importantes. Sin ellas no se entendería la mayoría de las cosas que hacemos hoy en nuestras vidas, en nuestras sociedades, en la ciencia en general, en política, en literatura… Cualquiera tendría que conocer mínimamente a estos autores si quisiese comprender el mundo que le ha tocado vivir, y cualquiera durante los siguientes siglos tendrá que hacerlo, porque la filosofía, si tiene algo interesante, es que no entiende de modas. Siempre llueve sobre mojado y, por tanto, siempre se construye sobre algo previamente estipulado.
Creo que es difícil decir algo original pensando al modo cartesiano. Dentro de nosotros no hay más de lo que no hayamos metido antes, pero la labor de la introspección a veces es necesaria. Hoy no somos muy dados a esta meditación, y todos aquellos que dedican horas a esa actividad parece que están perdiendo el tiempo. En parte sí, en parte no. Es su tiempo.
Están los presocráticos y yo los veo como unos predecesores de la ciencia moderna. Algunos, con intuiciones muy felices, tuvieron la capacidad de describir el mundo. Pero hay que observar sus predicciones y teorías con cierte desconfianza: ni podemos decir que fueron los anticipadores de la mecánica cuántica ni podemos decir que su concepción del átomo fuese la misma que la que ahora se tiene entre la comunidad científica. Hay un salto histórico que muchas veces se obvia (vistos los comentarios en Twitter de estudiantes de la filosofía de bachillerato): esos personajes no tenían las mismas inquietudes que nosotros. La aproximación histórica no sólo tiene que venir de una narración plana de los hechos en que se vieron envueltos. Por ejemplo, me importa bien poco que Platón fuese a Siracusa a ayudar con sus conocimientos si no se me presenta antes cuáles eran sus motivaciones y cómo, tras unos cuantos años ahí, fue rechazado y casi mandado a morir. No me interesa que Kant fuese un fanático del orden sino cómo ese orden crítico, que él creó, dio fin a muchas de las estupideces dichas antes por los metafísicos. Tampoco me interesa la estufa cartesiana si no se enfoca su estudio desde una visión matematico-céntrica de la que podemos extraer hoy en día numerosos consejos para no caer en los mismos errores.
Marx y Nietzsche se dejan para junio porque son demasiado contemporáneos (sic.). No hay más que ver lo que sabe un país que ha estudiado el bachillerato del marxismo: puras ideas preconcebidas, frases sacadas de contexto que pretenden dictaminar sentencias universales, etc. 
Nietzsche acaba mejor parado. Todo aquel con un poco de rabia contenida ante los cristianos se siente seducido por sus planteamientos y por su poesía (yo creo que Nietzsche hacía más poesía que otra cosa). Su parte filológica es abandonada una vez que los intereses van hacia otros ámbitos.
Esto es lo peor de los estudios de filosofía en bachillerato que, por querer encontrar su estatuto a lo largo de tantas épocas distintas y de la mano de tan poquitos autores, acaba por perder su contexto y deja de verse como una disciplina interesante. Es entonces la criticona, pero la criticona destructiva, porque la filosofía vista exenta del mundo es no pura palabrería pero sí vana discusión sobre una materia que se sostiene y da vida a sí misma, como el Barón de Münchhausen.
Un saludo.
Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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