Creatividad malentendida

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La biografía es más interesante que las teorías.
Creo que pienso así porque no me gustan nada los programas de corazón, no me interesa conocer la vida de personas del espectáculo (a no ser que los aprecie por algo más que por sus ligues y sus coches) o de gente que ha dado el pelotazo tanto en economía como por un matrimonio exitoso… y entonces me alegra conocer cómo vivieron esos gigantes en cuyos hombros nos encontramos hoy.

Yo hago desde aquí una apología de la biografía. Hay que dedicar más espacio a la biografía que a la teoría. Toda teoría nace en un territorio de condiciones variables, condiciones caóticas e incontrolables. La creatividad que hoy en día se pide a un científico es muchas veces superada por las circunstancias ya que su formación ha sido cerrada, controlada, devastadora de toda idea nueva o pensamiento lateral. La comprensión de lo anterior e, incluso, de lo canónico, es necesaria para la base, pero en cierto nivel esto es suficiente. Lo digo así tanto por la petición académica como por la petición social que hacemos a nuestros científicos. El científico no puede quedarse con lo anterior, tiene que entenderlo y transformarlo. Es el científico un revolucionario de laboratorio. La suerte que tiene es que nadie le dice: “Usted no puede hacer la revolución porque su creatividad no se basa en ningún principio exacto ni en teorías consolidadas”.

La biografía del científico es, en ocasiones, más importante que la teoría. Lo repito con este matiz.
¿Si este científico ha tenido un mejor o peor día cambiará su visión del fenómeno? No parece muy arriesgado admitir algo así. Si la creatividad no está definida es porque el propio acto de definir es un acto de creatividad. Sólo los reaccionarios y conservadores del conocimiento se oponen a la creatividad entendida así.

Si es cierto que lo que se pide al niño o al científico es que sean creativos tenemos, por un lado, que animar esa creatividad, pero por otro lado (y mientras tanto, ya que la creatividad no puede detenerse) tenemos que vigilar qué consecuencias puede tener este endiosamiento del espíritu creativo.

Huelo algo podrido cuando los conservadores políticos animan tanto una actitud creativa en el terreno científico. Quizá nos están metiendo dentro de esa fiebre por la empresa y valorando lo nuevo (I+D+i) porque lo nuevo (demostrado está) es lo que hace que sus bolsillos se llenen de manera más rápida.

Nunca subestiméis la capacidad de adaptación al medio del pez gordo. Recordad que toda su vida se basa en buscar oportunidades de negocio.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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