Definición es represión

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“No me interesé mucho por la carrera de leyes que mis padres elijieron (sic) para mí y abandoné pronto la Universidad de Sevilla donde empecé a estudiarla.” Juan Ramón Jimenez.

Definición es represión.
La represión no tiene por qué ser voluntaria, más bien es un acto performativo e inconsciente.
Probablemente el maltratador no sepa lo que está haciendo hasta que alguien se lo dice desde fuera de su propio yo o cerebro.
La represión tiene muchas maneras de hacerse presente en diversos ámbitos.
La represión sucede en lo material, pues no hay más ámbito que el material.
La definición oprime, presiona, represiona pues oculta y evade hechos.
La definición es normativa, no sugiere, acorta.
Es el lecho de Procusto.
El argumento de autoridad hoy no es el cura, es la definición.
La definición impide argumentaciones excursivas que se salen de la normativa por la tangente.
El límite del derecho es el límite de la definición.
Cuando aparece un problema lingüístico en derecho se abre la biblia de la represión: el diccionario.
El mundo está asentado sobre definiciones muertas.
Los muertos no pueden andar.
Si algo no anda es anacrónico, si es anacrónico no está a la altura de los nuevos tiempos.
Los nuevos tiempos no son progreso con respecto a los antiguos, sencillamente son diferentes y originales en sentido amplio.
El progreso es una cuestión moral, es una ficción política.
La definición no tiene que ser progresista pues estaríamos ante una contradicción en el término.
La definición va por detrás de la vida embalsamándola y endureciéndola.
El “alma” de lo definido no es un “alma navegable”.
Es preciso ser “navegable” para refrescar el ambiente, desentumecer y poner de relieve.
El diccionario se confunde con las paredes de mi biblioteca.
Las esculturas exentas no tienen una definición completa.
Las cuestiones políticas no son reducibles a la física de ningún tipo.
La ciencia no tiene nada que decir en la política o en la vida (no así en la bio-vida).
El poder médico es aún mayor que el poder del capital, por eso son compañeros de caza.
La medicina no funciona si no extrae e inspecciona en laboratorio el tejido corrupto.
La medicina va por detrás del ser humano integral, es necesaria pero no suficiente.
La medicina y toda ciencia natural basa su eficacia en la definición.
La definición crea un campo de juego.
Todo lo que caiga en ese campo de juego es susceptible de ser estudiado por la ciencia que así se apropie del derecho a hacerlo.
La ciencia institucionalizada no contempla todas las respuéstas a los problemas surgidos por los inabarcables hechos.
Lo fáctico es inabarcable por el ser humano.
La labor científica es una utopía en sí misma.
No hay límite en el conocimiento, nunca es completo.
No hay fin de la historia.
La definición propone un fin de la historia.
El fin de la historia al modo que se ha entendido es una idea peligrosa para el utopista y revolucionario.
La definición es parte de la lingüística, pues sólo a través del lenguaje creamos y acotamos esas realidades.
El fin de la historia es propiamente una definición con consecuencias políticas.
De esto extraigo que las diferentes formas de ver la lingüística tienen efecto en lo político.
Definición es represión.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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