El gato del piso de arriba

twittergoogle_plusrssyoutubetwittergoogle_plusrssyoutube

“El ratón, una vez atrapado, se halla sometido a la fuerza del gato: este lo atrapó, lo mantiene apresado y acabará matándolo. Pero en cuanto empieza a jugar con él, surge un elemento nuevo. Lo suelta y le permite correr un trecho. No bien el ratón da media vuelta y echa a correr, se sustrae a la fuerza del gato, pero no a su poder, pues este puede volver a atraparlo. Si deja que corra libremente, permite también que escape de su esfera de poder; pero en la medida en que está seguro de alcanzarlo, el ratón sigue estando dentro de ella. El espacio que el gato domina, los momentos de esperanza que concede al ratón, aunque bajo una atenta vigilancia, el hecho de no perder el interés por él y su destrucción, todo junto -espacio,momentos de esperanza, vigilancia e interés destructivo- podría ser considerado como la sustancia propiamente dicha del poder o,mejor, como el poder mismo. Al contrario de la fuerza, el poder supone, pues, cierta expansión;más espacio y también más tiempo.”
Elias Canetti, Masa y Poder.

Se utiliza la metáfora de “arriba-abajo” para indicar las relaciones de poder. En los últimos años ha habido una presunta tendencia a la abolición de la jerarquización social y se ha abogado desde muchos puntos por la horizontalidad y la toma de decisiones consensuada. Pero encontramos que es una misma voluntad de consenso la que nos ha llevado a la situación que actualmente vivimos en este país y en otros, donde ha desaparecido la política y ha aterrizado el debate por y sobre las leyes, encapsulado en ellas.

Enrique Fuentes Quintana, economista, ministro, profesor y uno de los que estuvieron en primera línea de combate a la hora de elaborar la constitución española, estaba convencido de que esos consensos iban a llegar a buen puerto. El tiempo no le ha dado la razón, el proyecto europeísta sufre una lenta agonía y aquellos políticos que habían alcanzado el consenso obedecen ahora a unas fuerzas superiores a ellos.

Estamos presos, bajo el poder de ese gato, creemos situarnos en espacios ajenos a su influencia pero no es más que una mera ilusión transitoria. En el preciso momento en que queremos dar un paso más allá se ciernen sobre nosotros sus garras.

Facebooktwittergoogle_plusmailFacebooktwittergoogle_plusmail

Sobre el autor Ver todos los posts

Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *