El infernal sistema de registro de asignaturas

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En mis 23 años jamás había visto un descontrol, una falta de previsión y de organización ante una masa prevista de visitantes a una web como el de hoy. Y no es cualquier web de pacotilla, ningún videojuego, o alguna novedad en un comercio online, no. Es una web universitaria, que se supone que tiene que funcionar correctamente para que los alumnos no desesperen.

Hoy era el día en que nos tocaba registrar las asignaturas que queremos hacer. El registro es un caos ya sobre lo teórico pero sobre la práctica se vuelve aún más impresionante. Es que no me creo aún la de vueltas que me han hecho dar desde las diez de la mañana para arreglármelas. Y digo yo: después de tantos años con el mismo sistema, ¿no se les ocurre contratar un servidor que pueda recibir miles de peticiones a la vez sin dar error? Pues no señor, los sueños para por la noche.

A las diez abren la aplicación online (es un decir, porque nunca está realmente abierta a nadie, va y viene). Tú entras y, con suerte, eliges las asignaturas que has puesto en tu contrato de estudios. Para ello ya has tenido previamente que habértelas visto con los horarios, has tenido que ser capaz de buscar cinco asignaturas (o cuatro, en mi caso) que coincidiesen de alguna manera con el contenido de las de tu universidad de envío. Si no las había, pues oye, expones razones lo más bizantinas posibles para convencer al que toque (en nuestro caso, dentro de un mes, la coordinadora de Zaragoza).

Bueno, voy a hablar de mi caso.
Me levanto pronto para ultimar los detalles y tener un plan b de asignaturas. Lo tengo hecho para las nueve y media. A las diez menos cuarto voy al router del piso directamente y me conecto vía ethernet. Veo que la conexión no mejora sustancialmente y me vuelvo a mi habitación para al menos estar sentado (menos mal que me senté, porque eso iba para largo).
A las diez y diez me canso de darle todo el rato al F5 (recargar página) porque la aplicación no funciona así que me descargo una extensión para Chrome que te recarga automáticamente la página. Creo unas seis o siete pestañas con la página de la Registration, en cuanto funcionen yo ya veo en el título de la pestaña que el nombre cambia de “Service unavailable” a otra cosa más prometedora. Cuando ya va la página web, a las diez y media, lo que no va ni pa trás es la web interna de registro, a la que has de acceder con usuario y contraseña. A las once aún no ha ido nada y me pongo a jugar al Angry Birds para matar al rato. A estas alturas ya me daba igual si conseguía o no plaza en una asignatura, lo importante era simplemente registrarse en el sistema.

Cada asignatura tiene un tope de cuota. Si esta cuota se supera entonces tienes que enviar un mensaje personalizado rogando al profesor que la imparte que te añada. Aquí nos dijeron que no hacía falta ser honestos pero yo lo he sido: si no me dejan matricularme de estas asignaturas entonces me joden el final de la carrera, además de que varias asignaturas (entre ellas Philosophy of mathematics) me pueden ayudar para mi Trabajo de Fin de Grado.

A las doce puedo matricularme en una asignatura, ¡la única con cuota ilimitada! Al menos, pienso, tengo ese comodín. Lo malo es que es una asignatura que ya cursé en primero de carrera así que en cuanto pueda quitármela de encima lo haré.

Sigo probando en el resto de asignaturas a ver si hay suerte y no, el sistema no me deja matricularme en ellas, dice que se ha excedido la cuota. A esas alturas el grupo de Facebook de los Erasmus de este año prefiere reír en vez de llorar, así que yo también me lo tomo a broma: mal de muchos…
A las doce y media decido leer algunos blogs de ayuda. Hay uno con un post titulado “About panic on registration” y me lo leo de arriba abajo. El principal consejo es ese: no panic. Yo me lo tomo al pie de la letra y sigo otro consejo importante: avisa a tu advisor del problema y cuanto antes comienza a mandar peticiones de consentimiento a cada profesor. Así que me pongo a elaborar una petición para cada profesor (cinco asignaturas en total, incluidas algunas de sociología que pueden ser interesantes y que sé de hecho que me pueden convalidar). Me lleva como una hora hacer las peticiones y enviarlas. No contento el sistema con tener este modo tan chungo y odioso de apuntarse a unas asignaturas (es cosa de que aquí, al ser una universidad de elite, se compite, no se comparte), le sumamos una cosa más: las peticiones tienen un límite de 400 carácteres. Es decir, hay que condensar en lo que son unos 3-4 tweets todas tus principales razones para que el profesor te acepte en su asignatura. Así que no sólo había que escribirlo, sino ajustarse a sus parámetros (imagino que son 400 para no petar -aún más- el sistema). Lo termino de escribir a las dos y diez de la tarde.

Vamos a Bogazici porque un compañero de Zaragoza ha venido para quedarse también un año de Erasmus en Estambul. Intento conectarme al sistema desde el móvil en el autobús y la página me dice que no me puedo conectar: usuario y password incorrectos. Y así hasta ahora (seis horas después).

Confío en que dentro de un tiempo comience a funcionar. Por lo menos tengo suerte y he podido enviar a todos esos profesores mi petición de consentimiento para cursar sus asignaturas. Hay gente que ni siquiera ha tenido esa oportunidad.

En fin, esta es una experiencia desagradable. Lo mejor del día es el cucurucho de spaghetti a la boloñesa que me he metido y que ya estamos todos los de Zaragoza aquí.

Ahora me voy a cenar, espero tener mejores noticias mañana.

¡Un saludo!

Francisco Riveira

Estambul, Turquía.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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