El teléfono móvil de Emilio Lledó

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El problema de algunos filósofos e intelectuales es que son viejos. Y como son viejos pues opinan como viejos. Sé que esta afirmación es demasiado generalizadora e injusta pero es que basta leer las entrevistas que les hacen para perder la fe en la intelectualidad del país:

ENLACE:”Algunos rasgos delatan a los filósofos. Se presentan con preguntas. Hablan de los griegos de la Antigüedad como si se tratase de su panda de barrio. Distinguen el grano (la cultura) de la paja (la tecnología). A menudo, para tener libertad, no llevan móvil. Emilio Lledó (Sevilla, 1927) logró ayer el Premio Nacional de las Letras por su dilatada trayectoria literaria como referente intelectual y ético, aunque no recibió la noticia desde la Secretaría de Estado de Cultura sino durante una entrevista con este diario porque Lledó, filósofo donde los haya, no lleva móvil: “Tengo más libertad”.”


Llevo interesándome por Lledó y sus trabajos desde el 2009, prácticamente desde que comencé a estudiar Filosofía. Fue el director de tesis de uno de mis profesores favoritos de la Universidad y era amigo del profesor que cambió mi vida en primero de bachillerato y me hizo interesarme por la materia que impartía (y la que acabaría por apasionarme).

Esto no quiere decir que sostenga todo lo que dice, al igual que tampoco admito todo lo que dice Gustavo Bueno (por muy “objetivo” que resulte), etcétera. No, hay cuestiones, comentarios que hace, que tienen más de enamorado por tiempos pretéritos que de salidos de una reflexión seria sobre el presente. No, Emilio Lledó no es un buen filósofo del presente. Y yo diría que llamarlo filósofo es hasta inapropiado. Lo denominaría de otra manera: historiador de la Filosofía. No es ni peor ni mejor, simplemente es diferente. Los prólogos eruditos y sus libros (como digo, he leído unos cuantos, así que sé de lo que hablo) no son exageradamente originales, tampoco es esa su pretensión. Yo tampoco sé si llegaré a convertirme en un Filósofo, por lo pronto me gusta tanto hablar y me encuentro tan motivado que ser profesor, aunque sea dando clase de Ética a chavales de 4º de la ESO (si es que, para entonces, no la acaban por desterrar del ámbito de educación obligatoria), me parece un plan de vida muy interesante. 

Esto no lo digo yo, lo dice el propio Emilio Lledó al final de esa corta entrevista que os he citado antes. Contento estará, dice, si puede ofrecer algo original sobre alguna cuestión interesante a su juicio.
Ya no comento a Emilio Lledó como persona o como Filósofo (en parte estas dos características son indisociables) sino el tono general que desprende ese artículo. Se presenta al filósofo como a todo lo contrario de lo que tendría que ser. El descrito es un paisano alejado de la polis, que ve en la tecnología una manera de deshumanizar a las personas, que ve en ella todo lo contrario a la cultura. No hace falta escarbar mucho en los teóricos y filósofos de la tecnología pero ninguno de ellos, en su sano juicio, diría que la tecnología es otra cosa (o que está fuera de) la cultura. 
Lo que más me llama la atención es precisamente que se asocie tener libertad a no llevar el móvil encima. Es cierto que Lledó no tiene móvil y que, si acaso, le puedes encontrar en su casa de Madrid (si no está en Alemania). Tengo un amigo en común y cuando le preguntaba cómo le veía, respondía que estaba ya viejecito (y así se le puede ver en las fotos), es lo normal. Pero no por eso la llamada a destruir o a evitar la tecnología va a tener mayor sentido. No hay nada más agradable e interesante que una persona mayor que utilice bien las nuevas tecnologías, ¡aunque sea para exponer sus tesis de siempre! ¿Cómo, sino a través de las redes, me enteré de la existencia de este profesor antes de entrar en la Universidad?
Este post es una queja a una actitud en particular. Emilio Lledó ha sido para mí uno de los referentes como persona, estudioso y profesor. Le he leído y he comentado sus obras a lo largo de estos cuatro años de carrera. Ha sido el primer autor serio al que me atreví sin tener un bagaje filosófico muy amplio. Por ello le tengo mucha simpatía. Pero hay cosas como estas que me chirrían…
Un saludo.
Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.

PD: Más lugares donde he escrito sobre Lledó:

http://franjota.blogspot.com.tr/2014/10/sugerencias-de-la-lectura.html
http://franjota.blogspot.com.tr/2014/10/la-banalizacion-del-sufrimiento-ajeno.html
http://franjota.blogspot.com.tr/2014/05/extranjero-en-alemania.html
http://franjota.blogspot.com.tr/2012/11/la-idiotez-en-gustavo-bueno.html

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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