Entrevista a Paul Feyerabend en la Televisión italiana – Traducción en exclusiva al castellano – 3ª Parte

twittergoogle_plusrssyoutubetwittergoogle_plusrssyoutube

HIPÓTESIS Y TEORÍAS

Ya sabes, una de las dificultades que indujo a Newton a pensar que dios interfiere en el orden de los planetas fue la llamada “gran disparidad entre Júpiter y Saturno”. Parecía que a lo largo del tiempo Júpiter y Saturno se alejaban cada vez más entre sí. Pero, teniendo en cuenta las observaciones antiguas de los observadores babilónicos conocidas a través de Ptolomeo, Newton sabía que en la antigüedad el sistema planetario era más o menos lo mismo que hoy en día. Por otro lado, la tendencia del alejamiento recíproco era innegable. Así, él concibió la idea de que dios, periódicamente, regula el lugar del sistema planetario. Otros decían, por otro lado: utilizando la teoría de Newton encontraremos al final que el fenómeno puede ser explicado por la física sin ninguna intervención divina. Tomó más de 200 años llegar a encontrar esta explicación pero nunca se llegó a pensar que la dificultad podría llegar a ser resuelta. Las dificultades pueden permanecer por muchos siglos y por alguna razón metafísica se puede seguir creyendo que una teoría sea correcta hasta que finalmente no se descubre que esa es, efectivamente, correcta. Otro ejemplo es la historia inicial de la mecánica ondulatoria, por bastante tiempo Schöringer creía que eran las ondas, que las partículas elementales tenían una naturaleza ondulatoria y, sobre esta base, elaboró el espectro de nitrógeno en clave relativista teniendo en cuenta los descubrimientos de Einstein. Pero llegó a valores incorrectos respecto a los cuáles que estaban perfectamente asumidos en el caso del espectro del nitrógeno. Y, entonces, ¿qué hace Schrödinger? ¿Se retractó, quizá? No dice “me equivoqué”. Da un paso atrás, por el contrario, y dice: no trabajaré con las categorías de Einstein pero sí con aquellas anteriores a Einstein. Por así decirlo, utilizó una teoría peor respecto a la que la mayoría abrazaban en su época.La teoría peor dio mejores resultados que la teoría mejor, explicada bastante más tarde. Así, la idea de que cuando más adelante encontramos una prueba que contradice la teoría anterior y que, entonces, hay que renunciar a la teoría previa, no puede permanecer en pie. A veces esta actitud nos ha llevado a algunas partes, pero otras veces no. Lo que hay que hacer es decidir caso por caso. Esto significa que es preciso conocer bien el caso en cuestión.  Es útil, para este fin, tener, por así decirlo, un cuadro de instrumentos, una reserva de reglas metodológicas. Reglas dispuestas en orden alfabético. “Aquí, va aplicada esta regla, o la otra”. Esto es muy útil. Y, sobre esto, reseño la regla que Popper introdujo en el cuadro de instrumentos:la regla de falsación fue una adición muy útil. Y su error (de Popper) fue el de considerarla el único instrumento apropiado, el único medio útil para verificar las teorías. Aquí está su error. Tendría que haber dicho, por el contrario, “hemos acabado con nuestra reserva de instrumentos”. La regla de instrumentos nunca es rígida, los viejos métodos nunca se abandonan. Nunca hay que pensar que el mismo cuadro de instrumentos, o un instrumento dentro de ese cuadro, sea lo único verdadero.Es preciso, por otro lado, usarla, ampliarla, y a veces ignorarla, según el caso. Por otro lado, el caso de comenzar a estudiar la psicología antes de entrar en contacto con las personas y buscar después acercarse a ellos, aplicándoles las reglas de la psicología aprendida. Es mejor ir directamente ir directamente al encuentro del ser humano y se verá que muchas de las reglas de la psicología no se adaptan perfectamente a las personas reales.

LA EVALUACIÓN DE TEORÍAS COMPARADAS

Algunos dirán: “esta teoría es bastante mala”, mientras que esta otra es más elegante. Otros objetarán que la teoría más mala corresponde de mejor manera a los hechos. La réplica será: precisamente por ser así corresponde mejor a los hechos que la elegante.

Muchos esgrimen juicios de este tipo, y los resultados de la investigación son el fruto del juicio comparativo del género. Es decir, no quiero afirmar que esta exista una escala de valoración, una puntuación, por así decirlo, de uno al cinco, que atribuyamos después a la teoría y que pueda ser aplicada en todas las circunstancias. Como he dicho, a propósito de Schrödinger, dirá lo siguiente. Schrödinger tenía razón no renunciando a su teoría porque era bella. Para él, la belleza de las expresiones matemáticas de una teoría era un criterio importante. Algunos dijeron: esta teoría no me gusta, es una teoría mala, no es muy coherente, corresponde bien a los hechos pero quiero algo mejor. Juicios de este tipo son muy recurrentes pero ninguno de ellos puede ser justificado de manera general. Se puede justificar en un caso específico pero antes o después se vuelve a las propias preferencias. Hay personas, empiristas que, por ejemplo… dicen que una de las diferencias entre los médicos y los biólogos moleculares es que los biólogos moleculares quieren tener un conocimiento universal de ciertos fenómenos de la biología humana mientras que los médicos quieren conocer cómo funcionan las cosas en los casos específicos. El conocimiento del médico será entonces, ¿cómo decirlo?, mucho más dispersa que el del biólogo molecular. Por otro lado, el conocimiento de un biólogo molecular procede de aproximaciones simples y bastante simplificadoras según el médico. Así, bajo cierto aspecto, el médico es mejor que el biólogo molecular. En otros casos, el biólogo molecular será mejor que el médico. Los juicios se construyen a continuación. Lo único en lo que creen no puede realizarse, esto es, justificar de manera general juicios comparativos particulares. Así, no importa lo que ocurra, se ven obligados a aplicar un juicio de ese tipo.

EMPIRISMO Y COHERENCIA LÓGICA

[Entrevistador] En efecto, el problema general de la teoría de la ciencia está en el hecho de que existen al menos dos criterios generales que pueden encontrarse en contradicción entre sí. El primero es el criterio empirista tradicional: ¿la teoría corresponde a la realidad?El segundo (por mucho tiempo descuidado por la teoría tradicional de la ciencia) es el que podemos llamar el criterio de la “coherencia lógica”, de la simplicidad, de la belleza. El primero es un criterio de correspondencia, el segundo un criterio de coherencia. Naturalmente, no es para nada fácil, cuando existe un conflicto entre estos dos criterios, decidir qué programa de investigación se debe sostener. Yo diría, sin embargo, que puede ser calificada como mejor la teoría que fuese capaz de satisfacer ambos criterios. Y, en el caso de un conflicto entre ambos criterios, que se aferre a un instinto particular para diferenciar cuál de las dos ha sido violado de la manera más fuerte. Probablemente, es justo este “sexto sentido”, este “instinto”, el que nos hace tender hacia uno o hacia el otro en una situación específica, el que ha hecho a algunos grandes científicos verdaderamente grandes. ¿Concuerda con esta descripción?

(Sigo otro día)

Facebooktwittergoogle_plusmailFacebooktwittergoogle_plusmail

Sobre el autor Ver todos los posts

Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *