Escribir una novela en un mes

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El otro día me enteré por Twitter de que llegaba el reto de Noviembre más apasionante de toda la blogosfera (o las redes sociales en general): El NaNoWriMo. Este reto consiste en escribir el borrador de una novela (50.000 palabras) a lo largo de todo el mes de noviembre. Esto implica escribir unas 1700 palabras al día, es decir, cuatro páginas con tamaño de letra normal (175 páginas en total).
El caso es que por mi cabeza lleva rondando el proyecto de escribir una novela desde hace varios años. Ya son cuatro desde que terminé bachillerato y en su último curso me animé a dar forma a una idea. La historia no tenía muchas pretensiones. Encontraba atractivo el tono de Pío Baroja, tan serio, cauto, pero a la vez expresivo y emocional. Sus novelas daban con las palabras justas en el momento justo y las acciones estaban tan bien narradas, venían tan a cuento… pero al mismo tiempo lo que se narraba era profundamente realista, descriptivo, y el realismo me gusta porque no deja nada enmascarado, te lo sirve todo en bandeja de plata para que lo consumas. El sentimiento que una de sus novelas deja en ti (El árbol de la Ciencia, Zalacaín el Aventurero, por citar dos de las más famosas) es bien concreto y reconocible porque sabes que es propiamente castellano, reconoces en él un sentimiento que la gente de tu tierra ha tenido durante la guerra civil, durante el comienzo del siglo pasado o el final del XIX.
También me gustaba Galdós porque describía de una manera abrumadora cuadros humanos (psicológicos, morales…) y lugares reales. 
Fue hace muchos más años cuando escuché hablar de Unamuno. No me interesó el personaje en sí, ni siquiera había leído alguna de sus novelas. Sólo conocía el término inventado por él, la nivola. ¿Por qué? Porque me lo había tenido que estudiar. Por aquel entonces (14,15, 16 años…) escribía diariamente bastantes más de esas 4 páginas que exige el reto antes mencionado, pero escribía de una manera bastante distendida y muy gráfica. Escribía, como quien dice, para mí, sin la presión en la que te ves envuelto cuando tus pretensiones van más allá de tu intimidad y decides hacerlo público. El término nivola me parecía cercano porque describía bastante bien mi manera de expresarme: apenas hacía referencias gráficas al mundo real, sólo dejaba fluir mi corriente de pensamiento.
Y es así como esta novela va a transcurrir, va a ser un hilo de pensamiento y, aunque va a haber acción y cuadros psicológicos, la fuerza principal de la misma va a ser la narración en primera persona del protagonista. Al menos esta es mi idea desde hace cuatro años. ¡Cuatro años! Son demasiados años. Por suerte no dejé de escribir y aquí está mi blog, que lo demuestra. La mayoría de lo que escribo suele estar bastante poco meditado y apenas corregido. Hay muchos párrafos que sobran, frases que requieren enmiendas e incluso a veces se me cuela alguna que otra falta de ortografía (esto último me ocurre, sobre todo, si dejo de leer en castellano y comienzo a hacerlo en inglés o en italiano, se me cruzan los idiomas como si mi cabeza fuese una Torre de Babel). 
Tengo mucho tiempo libre en Estambul y quiero aprovechar bien mi, probablemente, último año como estudiante a tiempo completo. No sé bien qué será de mí y de mis circunstancias (parafraseando a Gasset) cuando haya terminado la carrera y me toque ponerme a buscar un máster o una beca que me permita seguir estudiando despreocupado por ganarme el pan, así que más me vale aprovechar bien este tiempo libre que me queda. Creo que, a pesar de todo, podría estar aprovechando muchísimo mejor mis días aquí en Estambul. La actitud Erasmus, en mi caso, está bien para unos días u ocasiones puntuales, pero no soy una persona que guste de asistir a fiestas diariamente o de emborracharme tarde y noche. Prefiero comer en un restaurante mejor o comprar un billete para viajar a algún país cercano.
Así que os animo a que echéis un vistazo a esta página y os informéis por vosotros mismos de en qué consiste el reto. Yo comienzo mañana. Pero no comienzo a escribir, porque eso lo hago todos los días desde hace dos meses y medio, simplemente comienzo a organizar un proyecto. El boceto, o primer borrador terminará en 30 días, no sé si acabaré publicándolo o qué. De momento tengo un libro que recoge mucho del contenido de este blog y al que le falta mucha edición para poder ser publicado.
En fin, demasiados proyectos y demasiado poco tiempo (o ánimo, ganas y seriedad para acabarlos).
¡Un saludo!
Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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