Hogaño

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Tengo ya interiorizada la mala costumbre de comenzar cada episodio de mi podcast disculpándome por no actualizar aquí. Si sumásemos la cantidad de minutos que una persona dedica a decir por qué “no puede” hacer algo y las trocásemos en actividad estoy seguro de que el paro (sentido amplio, aunque aquí quedaría mejor “el parón”) se terminaría.

Cada episodio me obliga a sintetizar, cosa que se me da especialmente mal.
Suelo irme por las nubes y un podcast no va a ser la excepción al caso (cuando dicen que las excepciones confirman las reglas me pregunto qué clase de regla tan tambaleante nos quieren hacer creer).

Lo disfruto y mucho más cuando me llegan vuestros comentarios llenos de interés por seguir produciendo archivos de audio con temas de reflexión.

Sé que hoy en día no se reflexiona ni medio minuto a la semana, que la vida va rápido y que es imposible detenerse a respirar profundo. Lo tratamos de subsanar con lamentables compromisos para el año bueno que se desvanecen antes de la Epifanía y con libros de autoayuda (de los que espero dar buena razón en próximos episodios de Nobody is Perfect -el susodicho podcast, para más señas-) escritos por adorables viejecitos con marcado acento catalán.

Hace varios años, harto de perder tiempo, me decidí con no poco esfuerzo a aprovechar los días al máximum.
Ocurre que esto no es muy común ni en mi familia ni en el resto de la población. La televisión absorbe las horas muertas y cabe aquí decir lo que ya avisó nuestro querido filósofo bigotudo: “Los pasatiempos están creados ex profeso para no pensar en la muerte.”.

El desarrollo de las teorías relativas al aburrimiento y al tedio de vivir (spleen lo llamarían los franceses) es muy interesante y me gustaría reflexionar sobre ello en próximos episodios o posts en este blog.

El aprovechar el tiempo no es una mera bagatela. Si algo tenemos en cuanto nacemos (¡lotería tan imposible que me hace sentir vergüenza por aquellos que aún quieren seguir ganando otras!) es tiempo. No cito la película (In time) más que para introducir lo que muy certeramente nos dibujó Shakespeare como características del oro:

Este esclavo dorado ata y desata vínculos consagrados; bendice al maldito: hace amable a la lepra, honra al ladrón. Y le da rango, poder y preeminencia. En el consejo de los senadores, conquista pretendientes.

Pues bien, creo que el oro actual no es el euro ni el dólar, sino el tiempo (no me quiero referir a Marx).
El control del tiempo es control de vida, riendas fuertemente cogidas y proyecto, con todo lo que esto implica.
Uno no puede asaltar el tiempo sin un proyecto, los proyectos necesitan horas, necesitan trabajo y actitud.
La vida (biográfica) convertida en verdadero proyecto es a lo que Julián Marías dedicó buena parte de su reflexión filosófica.

No se puede pensar en una vida “plena” atendiendo sólo a lo excitante del fin de semana. La cultura (que Bueno me perdone por semejante vulgarización del término) “findesemanera” nos hace ocupar de manera muy llana tan solo el 2/7 de nuestra vida (eso sin contar los fines de semana). ¿Y el resto de la semana?.

Creo que nadie se puede quejar de cómo le va o de cómo va al mundo en general si no es verdadero director de su propio tiempo. Se aliena en el momento en que dedica casi media tarde en ver la televisión (no olvidemos las terribles estadísticas que también asolan a este país -además de las del paro-, esas cuatro horas que de promedio cada español dedica a la televisión), no es de extrañar que una península en la que se facilita eso termine por explotar.
Mi amigo L.A. de Villena lo achaca (aquí y en muchos más sitios) a la incultura dominante. “España es hoy un país vergonzosamente inculto”.

Nada nuevo en el horizonte.

La indignación fue lo más destacado del año pasado, el 15-M abrió los ojos a muchos y les despertó de su letargo. Sin proyecto pero, ya sí, fuera de sus casas, intentaron hombro con hombro poner encima del tapete todo aquello que les parecía repulsivo de este Estado.

No lo olvidemos, entonces no hubo proyecto (me valgo aquí del artículo de Innerarity ), no era suficiente la indignación, no se proyectó nada y nadie “cogió a su tiempo por el pescuezo“.

Para todo, hasta para proyectar una indignación, hay que servirse del tiempo.
Uno de los más grandes (y complejos en sus teorías) filósofos del siglo XX, Martin Heidegger, nos puso sobre la mesa nada más nada menos que el tiempo (v. Sein und Zeit), al mismo nivel que el Ser.

Está fuera de mi intención la de hacer un comentario a esa obra pero quiero ilustrar así cómo el tiempo ha sido fundamental en cualquier suerte de reflexión.

……..

Sobre el podcast:

-Mi intención en un principio era comentar sobre el podcast pero me fui por las nubes. De nuevo tengo que agradecer vuestra atención a los comentaristas y oyentes que cada día sois unos cuantos. Si he conseguido haceros reflexionar con alguno de los episodios ya me doy por satisfecho.

-Además de eso, el podcast me tenía que servir para mejorar mi expresión oral. Creo que para ello lo mejor es dar conferencias ante un público no virtual sino de carne y hueso, subirse a un estrado y comenzar la perorata. Habréis podido notar el cambio de tono y velocidad entre los episodios grabados en mi casa ante una pared y aquellos hechos ante un público más o menos nutrido de personas (creo que han sido dos o tres estos últimos). Mi intención es verme en la necesidad (proyectada por mí, por supuesto) de hablar más sobre asuntos de interés, no frente a un muro sino de cara a un auditorio.

-Los próximos episodios de este podcast van a tratar un amplio abanico de temas. Espero hacer unos 25 episodios a lo largo de todo este 2012 (cada dos semanas uno). Voy a hacer una crítica a Eduard Punset, voy a hablar de Unamuno, Zola, Platón, Foucault, Marías… , también daremos comienzo al ciclo de historia antigua que no presentaré yo sino alguien más versado en esas materias, al igual que sobre temáticas tan amplias como el anarquismo, el feminismo, la política en un estado democrático, etcétera.

Como veis, no faltan propuestas y temas, además la intención y el poder de llevarlo a cabo están ahí.
También me comprometo a mantener esto más actualizado

Un saludo.

Fran Riveira.

Logroño, 3 de enero de 2012.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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