Integración del feminismo en las ciencias sociales – Primera parte

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Yo la verdad es que confío en las separaciones categoriales, ya me vais conociendo. Me gusta que cada cosa permanezca en sus compartimentos. No pretendo decir que sean compartimentos estancos ni que no se puedan intercambiar. Lo que pretendo con estas categorizaciones es aclararme a mí mismo. El mundo, demostrado está, no se puede conocer si no es después de una categorización cabal. En eso consiste la ciencia natural, en separar, en desmenuzar, en descubrir lo básico de lo que antes creíamos básico (básico en el sentido de base de la cuestión). Mi tesis aquí es que la ciencia social, para tener algo de éxito, tendría que seguir un proceso parecido.

Hay ya teorías sobre estas categorías. Una de las más famosas es el cierre categorial de Gustavo Bueno. Me interesa muchísimo esa teoría y, a pesar de eso, no he tenido tiempo suficiente como para ponerme a estudiarla concienzudamente. Viene a ser una teoría que nos  explica cómo descubrir cuándo una ciencia se diferencia de otra (cuándo adquiere independencia). Pero no se queda ahí, por supuesto, también nos dice que no podemos ser tan farrucos como para designar a cada ciencia un único objeto de estudio. Las ciencias evolucionan.

Cada persona que estudia una carrera universitaria tiene una relación bastante estrecha con su ciencia. Me refiero a carreras universitarias teóricas, no a las prácticas (ingenierías, administración de empresas, popurris diversos…). Ayer vi un comentario en Facebook de una chica que estudia biología. Comentaba la imagen de una persona enferma que gracias a alguien se curaba, o algo así. La chica decía: “por eso me gusta mi carrera”. Otra persona le decía: “cuánto me gustaría a mí estudiar lo que estudias”. “Nunca es tarde”, respondía la primera. A mí eso me chirrió. ¿Por qué una estudiante de biología se arroga el mérito de un avance médico cuando, supuestamente, los procesos de curación son llevados en la práctica por investigadores, médicos e incluso farmacéuticas? ¿Qué tendría que ver la biología con todo eso?

La intuición fundamental de esta persona es que en la biología se encuentra la base de muchas otras ciencias. Por supuesto, respondemos, pero no del todo. La biología ha evolucionado, no es hoy lo que era hace 100 años. Y hace 3000 era otra cosa muy distinta. El objeto de estudio cambia: ¿cuándo un investigador puede asegurarse a sí mismo que está estudiando una parte concreta de la realidad? Esto no es una sentencia firme, sino que se responde conforme a su práctica. Las prácticas científicas modifican el objeto del estudio. Los laboratorios van por delante de los libros de los estudiantes, por seguir con este ejemplo, de biología. Conforme pasan los años (esto lo saco de Lakatos) esa metodología va transformándose hasta el punto de que llega un día en que lo que se estudia no se parece nada a lo que se estudiaba antes. La comunidad científica no es un ejército que se gana la vida copiando letra por letra lo que los anteriores hicieron. Desde Ramón y Cajal en su cutre-laboratorio hasta el científico que trabaja en grupo y en conexión con miles de personas más… no hay comparación.

Eso es lo obvio, pero me quiero meter con algo que me pica desde hace un tiempo. Parece que mi intuición tiene algo de fundamento. Quiero responder en el próximo post por qué el feminismo no tendría que ser una doctrina o pensamiento transversal a todas las ciencias sociales, al igual que la economía no es transversal a la pura psicología, o a la pura antropología. Con transversal me refiero a que tenga, por obligación, que compartir muchos de sus principios básicos con la ciencia a la que socorre. Así, hoy en día, cualquier ciencia social que no opere con una visión feminista, es tachada de ineficaz y anticuada. Voy a intentar explicar por qué, si nos ceñimos al cierre categorial, estas doctrinas asistenciales tendrían que ser relegadas a los apuntes a pie de página de las teorías puras que se intenta conocer, y cómo esa teoría pura (si es que tal cosa existe) no puede responder a las peticiones (legítimas o no) del feminismo.

Un saludo.

Francisco Riveira.
En Logroño, 8 de agosto de 2014.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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