La Crisis como concepto comodín – Parte 1: Los libros de autoayuda.

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Hoy os voy a hablar de algo que todos sabemos pero que no está de más recordar.



De repente encuentras al que te dice: “tú no opines, no llegas ni siquiera a los treinta años y crees que puedes opinar sobre estos temas, déjanos a los adultos seguir en este constante método reformista de prueba y error y, mientras tanto, traga mierda por un tubo. Resígnate.”

Me da palo ir a las bibliotecas. Hace unos meses me hice caso a mí mismo y conseguí un ebook de estos que hacen la lectura en pantalla una extensión saludable y más confortable que la del papel. Así sólo compro on-line y me evito tener que ir a mi “librería de confianza” para, antes de llegar a mi sección favorita, tragarme los veinte mil libros de autoayuda y sus numerosas reediciones.

En algunos de ellos se nos anima a ser mejores y a sortear todos los problemas que en la vida pueden surgir. Nos sugieren sonreír, plantear una tabla de objetivos desde los más asequibles a los más complicados y, así, mientras nos sometemos a la disciplina del sueño que deseamos que se haga realidad, ellos consiguen engordar su billetera (y ser más que felices a su vez).

Me toca las narices esta tendencia. “Si no eres feliz es porque no quieres”, te dicen los libros. Si no eres feliz es porque no has elaborado una rutina para llevar a cabo tus sueños. Si no consigues ser millonario es porque no has leído concienzudamente los mandamientos de Og Mandino y si no tienes éxito en tu empresa es porque -¡a alguien le tendría que tocar!- no eres lo suficientemente emprendedor, no te lo permite el tiempo de vida que el resto de tus obligaciones te deja o no te da la real gana (y no dejamos que te quejes).

No me da la gana de ser feliz. Tampoco quiero ser emprendedor. Ya no me trago a los todólogos y oportunistas que surgen como setas en los programas televisivos nocturnos de variedades. Ya no me creo a los economistas, pues tuvieron años e incluso décadas para predecir y plantear alternativas normativas y prácticas a todo lo que se nos ha echado encima y que prefirieron seguir poniendo parches a un sistema económico que da sus últimos coletazos y que se lleva por delante a todos y a todo lo que se ponga en su demencial camino.

Ya no me los creo. No hay crisis. El ciclo que nos quieren hacer tragar es la tendencia inercial de esta economía que (¡oh, qué trago amargo para los anti-utopías!) estuvo en un papel hace siglos, con otras necesidades y sin dos o tres puñeteras revoluciones industriales y tecnológicas que sugiriesen su radicación ipso facto al verse superada.

Flaco favor hace la “izquierda” reformista (que se traga este discurso) a la revolución (ni siquiera hablo de social, sólo económica, ¡no vayan a tacharme de utopista o, peor aún, radical!). 


Los libros de autoayuda normalmente van dirigidos al individuo, encerrándole aún más sobre sí, al estilo monádico, suponen a la postre (y sin quererlo sus propios autores, no vayamos a darles ese valor) un ladrillo más en el muro conservador. Le atan de pies y mano como sujeto político, le imbecilizan y vuelven egoísta y necio.

Pienso que hay que tener cuidado.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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