La Crisis como concepto comodín – Parte 6: Final

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Decir que hay crisis es como decir que hay fuego en el bosque.
Como dicen los cristianos: “alguien tiene que haberlo producido”.
“Crisis” en griego significa separación en el sentido transformador, no oportunidad, como los gurús de autoayuda dicen.
El sentido del palabro en economía nos habla de la parte más grave de una “enfermedad”. Una crisis respiratoria, una crisis de ansiedad. Se tiene el problema anteriormente, uno tiene cierta tendencia a padecer esos problemas, y la crisis es su exacerbación.

¿Cuándo se acaba la crisis? Decir esto en el sentido económico es no saber de qué se está hablando. Es una pregunta estúpida. La crisis no termina porque el sistema socioeconómico está basado en la existencia de esas crisis. La crisis es la cristalización de ese sistema, no un fallo o un mal trago. Lleva habiendo crisis desde hace cientos de años y siempre se han llamado así (en el sentido económico). En España, concretamente, no encuentro momento en los últimos 40 años en que no estuviésemos, de un modo u otro, atravesando una crisis.

Luego hablan de la crisis de los valores. Así hablan los conservadores y los curas en general. Decir que esto es una crisis de valores es reírse en la cara del que te escucha. Hablar de regeneración también lo es.
La crisis de valores es uno de los pocos cartuchos inteligentes que han quedado en los cristianos: quieren llevar el problema a su terreno. Si hay crisis de valores entonces nuestros fieles se multiplicarán porque sólo nosotros somos capaces de enseñarte los valores buenos.

Crisis de productos, de los derechos de los trabajadores, de la sanidad y educación públicas…
Hoy en día no se hacen políticas fuera del territorio económico. En ese sentido todo lo que es política es economía, pero no todo lo que es economía es política.

Quiero decir con esto que hay que mirar con más perspectiva el asunto. Me refiero a la expresión de ver los árboles y no el bosque. Volvemos al principio: vemos los árboles quemándose pero no al pirómano. ¿El sentido de que haya un pirómano? Tan solo él mismo es capaz de ponerse en su piel y sobra totalmente juzgarle. En cambio sí podemos juzgar la base del iceberg que es nuestro problema económico-político.

En la crítica va implícita la voluntad de cambio pero esto es imposible a corto plazo. La tendencia ha pasado de ser antisistema y revolucionaria a reformista y conformista. Llevaba unos años viendo el progreso de los ecologistas y hace pocos días ya se ha metido el gobierno por en medio para ponerles más palos en la rueda. Ser ecologista no sirve de nada existiendo este sistema económico.

Otra cosa, las charlas ecologistas que se dan a los niños en los institutos. Me parece que no es ahí donde más se puede hacer. Aprovecharían más su vida si fuesen a empresas, no dos días a explicar cómo reciclar a unos chavales que producen un millón de veces menos porquería. Reciclar es un granito de arena, pero no hay que conformarse con el granito de arena. Nadie cambió un sistema reciclando mientras que la gran fábrica de su ciudad contaminaba el agua. Hay que ir a por los grandes, nos guste o no nos guste. No es suficiente con la formación sino que hay que presionar. Por culpa de no presionar nos sigue ocurriendo todo esto de lo que estoy hablando.

Por culpa de esas personas que nacieron hace 40 o 30 años y que no hicieron nada para que esto fuese de otra manera, para que sus hijos no tuviesen que estar ahora pensando en cómo sacarse las castañas del fuego, para que no estudiasen sólo para ser empleables y poder salir del país hacia Alemania.
Tenéis la culpa de que no nos hayamos dado cuenta antes de que no hay tal crisis.
Habéis sido pasivos ante la pérdida de derechos que desde el siglo XX se han conquistado. Sólo habéis salido a la calle en multitud cuando ETA asesinaba a alguien y, sin embargo, hay muchas otras formas menos explícitas de matar de hambre, de dolor y de miseria.

Os habéis quedado con lo que os contaban, sois la generación cobarde e imbécil.
Esto va para vosotros, es mi misil hacia vosotros y mi divorcio de los adultos. Adultos en edad pero bebés en conciencia política, se han atrevido a dar lecciones sobre cómo sobrevivir haciendo de las oposiciones y del funcionariado el porvenir al que aspirar.

Os habéis resignado. No somos libres pero, como dice alguien, podemos hacer sonar el ruido de nuestras cadenas. Si no nos movemos será, desde luego, imposible ser conscientes de nuestro estado.

Ahora no vale con resignarnos, estamos un nivel más adelante en la imbecilidad: ahora nos indignamos. Nos indignamos por lo circunstancial, por los árboles quemados. Soportamos lo que nos echen porque somos corderos incapaces de enfrentar al poder con sus mismas herramientas.

Apeláis al Estado de Derecho y no os dais cuenta de que el derecho legitima vuestra explotación y la economía que la permite. Apeláis a la democracia y no os dais cuenta de que el ansia de poder es realmente lo que hace que todo deje de funcionar y se envenene desde dentro.

Desintoxicación, información y acción. Ese es el proceso individual y personal para enfrentarlo.
Nadie que actúe intoxicado puede actuar de acuerdo a terminar con las injusticias (no en el sentido legal). Nadie que se informe sin una previa desintoxicación… nadie que no desaprenda lo que le han metido interesadamente en el cerebro… es capaz de actuar debidamente.

Cuando no quede nada por perder entonces hablaremos.

Un saludo.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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