Las historias que curan

twittergoogle_plusrssyoutubetwittergoogle_plusrssyoutube

Luego te encuentras con esos momentos que parecen interludios y que vienen de golpe y porrazo. No te enteras. Entonces intentas hablar de ello porque escribir ya se te hace muy cuesta arriba y ves que prefieres decir “yo sé lo que me digo” antes de articular pensamientos complejos que, probablemente, requieran algún palabro pedante o tecnicismo psicológico o filosófico.

No es común vivir en un interludio. Normalmente todo aparece bajo una estela histórica y, si no, se la buscamos nosotros. Los seres humanos procuran hacer una historia de sus vidas para así crear una ilusión de sentido. Por ello hablar es tan curativo, por eso los psicólogos ganamos dinero, porque la gente busca consuelo, busca una manera de hacer comprensible su vida.

Esto es muy antiguo, en los albores de la psicología se creía en el poder curativo de la palabra. Yo creo que no es la palabra la que cura sino el resultado de la misma. La palabra crea la historia y, así, se crea un nexo de unión que da sentido tanto a lo bueno como a lo malo en nosotros. Lo malo es bastante jodido de unir y más si tratamos con pacientes pesimistas, entonces hacen falta más sesiones, más tiempo… el tiempo es una manera de hacer que esa historia madure y cobre sentido y verosimilitud.

La técnica inicial era dejar al paciente hablando hasta que se aburriese. En ocasiones el paciente no tenía, sabía o quería decir nada, entonces el que le escucha calla y él calla. Otro día, más adelante, decide abrir la boca y comienza a contar su historia.

Os voy a ahorrar mucho dinero diciéndoos esto: cread y creeros vuestra propia historia. Dadle un sentido. Escribid sobre vosotros y, si tenéis, como yo, la suerte de partir de un interludio, hacedlo sin temor.  Coged todos los cabos sueltos e intentad imaginar su unión. Seguro que en ese proceso aprendéis más sobre vosotros mismos y sobre el mundo que os rodea, de paso ocupáis vuestro tiempo en algo productivo, evitáis neurosis y os curáis, o prevenís la enfermedad, que también es algo bastante interesante.

Este es mi consejo después de 5 años dándole vueltas a todo esto de los blogs, de los vlogs, de las biografías… creo que es uno mismo el que da sentido a su biografía conforme su misma biografía. Esta se retroalimenta. Es algo sencillo pero a la vez costoso. Si bien cuesta unir los cabos una vez que estos adquieren fluidez los pensamientos y sucesos transcurren entre ellos con total normalidad, fortaleciéndolos, haciendo esa conexión cada vez menos artificial… El efecto placebo, el autoplacebo. Creer que uno mismo es o ha sido así. Sin inverosimilitud, ojo. Creer, dentro de los márgenes correctos y el sentido común (cómo odio esto del sentido común), que uno es así porque ha hecho determinadas cosas.

Crear la casuística. Fortalecer las relaciones entre acontecimientos. Recordar luego toda la vida a través de esas conexiones y formas en las que hemos creado nuestra biografía.

Al crear nuestra biografía, si tenemos tiempo por delante, creamos nuestro futuro. El futuro se dibuja como consecuencia necesaria de un pasado bien asumido y consistente. Si no hemos hecho el esfuerzo de dibujar un pasado con sentido o si hemos tenido una vida monótona y poco aventurera (aunque la aventura sea una ficción, aunque la aventura sea exagerada por el paso de los años… ES SUFICIENTE) entonces no habrá nada que proyectar en el futuro.

Hay que crear un pasado para que haya una relación causal directa con el futuro que creemos bueno. A eso se dedica la prospectiva y esta “ciencia” no se basa en otra cosa que en el pasado y en el presente. Descubrir el futuro es a lo que se dedica la ciencia y esto no sucede por magia, sino por mecanismos estudiadísimos difícilmente destruibles, casi inexpugnables. Tenemos que falsar nuestra vida y verificarla en el futuro. La labor de falsación se hace con respecto al pasado y el futuro pretende llenar todos esos huecos de inconsistencia pasada.

Esta tarea no tiene final porque siempre hay un futuro que crear. Y, como no tiene final, moriremos sin encontrar sentido a nuestras vidas.

Si no hay fin de la historia tampoco nuestra historia personal tendrá fin.

Francisco Riveira.

En Zaragoza, 13 de marzo de 2014.

Facebooktwittergoogle_plusmailFacebooktwittergoogle_plusmail

Sobre el autor Ver todos los posts

Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *