Los maestros salvarán a la humanidad

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Somos humanos y no podemos controlar todo.
Una persona, hoy en día, por muy inteligente que sea, es incapaz de aprender todas las matemáticas de su tiempo.
La especialización tiene buenos resultados pero las personas dejan de ser completas.
Por no atender a mil bandos acabamos por no atender a ninguno.
La mejor forma de estar al tanto de todo no es a través de las redes sociales sino a través de los libros.
Los libros que nos alejan de la realidad pueden servir en ocasiones, pero no tendrían que ser la norma.
Cuando nos apetece descansar buscamos lo que mejor ocupe nuestro tiempo, y si no nos hace pensar, mejor aún. Ver y comer. Comer y dormir.
Cuando las encuestas dicen que vemos una hora más de Internet al día que de televisión, ¿tenemos que preocuparnos?
No sabemos qué hacer con tanta información y para eso existen los profesores.
Los periodistas ya no sirven para cotejar la información y facilitarnos lo más interesante.
El único medio de habla castellana que despierta mi interés casi diariamente es la revista JotDown. 
También los podcasts, pero de vez en cuando y uno por uno, elegidos cuidadosamente tras varios filtros personales y generales (de la propia plataforma que uso: iVoox). 
Un exceso de información me agría el carácter. Por eso, tras pasarme un verano entero trabajando y escuchando la televisión todas las mañanas y tardes, la limpieza de cerebro (en el buen sentido) ha sido de agradecer.
También tendríamos que limpiarnos el cerebro de Twitter y las redes sociales o, al menos, comenzar a seguir a otra gente e integrarnos en otros ámbitos.
Teme al hombre de un solo libro, teme al hombre de un solo tema, teme al regionalista, al que hace política familiar, al que ve el mundo desde tan solo una óptica y, cuando se enfrenta con otras visiones, las sigue entendiendo con su propio ámbito.

Teme al filósofo, al politólogo… que articulan sus discursos para unos pocos. 
Teme también a los que crean contenido para consumirse y pasar a otra cosa al instante. Teme, por tanto, al que te dé el pescado y no la caña para seguir pensando tú.

Tenemos que ser más los profesores, tenemos que potenciar esta vocación… el conocimiento y la información está por todos lugares pero su tratamiento, intelección y criba necesitan de una mano maestra que los dirija correctamente. O al menos lo que cada uno entienda por correcto.
En Estambul, Turquía.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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