Los orígenes de la cultura – Segunda parte

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1 – Horror al incesto:

El texto de Freud, Tótem y tabú, fue escrito entre los años 1912-13. Por entonces, las tribus más atrasadas y “vírgenes” del planeta eran mucho más comunes de lo que son hoy en día.
Su análisis pasa sobre todo por las tribus australianas:

“Por razones tanto exteriores como interiores escogeremos para esta comparación las tribus que los etnógrafos nos han descrito como las más salvajes, atrasadas y miserables, o sea las formadas por los habitantes primitivos del más joven de los continentes (Australia), que ha conservado, incluso en su fauna, tantos rasgos arcaicos desaparecidos en todos los demás.”

Se pretendería que esos rasgos arcaicos fuesen los que pudieran dar la clave del paso de la naturaleza a la sociedad.
Freud cuenta que todas esas sociedades tienen un tótem. Los tótems son animales comestibles (peligrosos o temidos) y que suponen el antepasado del clan y su protector. Aún más, los tótems adquieren una importancia relevante aquí puesto que sirven para designar las familias y la escisión entre exogamia-endogamia, cada grupo tiene su mismo tótem.

“Pero basta un poco de atención para darse cuenta de que la exogamia inherente al sistema totémico tiene otras consecuencias y persigue otros fines que la simple previsión del incesto con la madre y la hermana.”

Esta exogamia consiste no sólo en la búsqueda de impedimento del incesto sino también en otra serie de objetivos (como el de conseguir enlaces con otras tribus, etcétera). Así, el trabajo de estudio en este sentido sería el de deshacer el nudo gordiano y ver cómo está estatuída dicha estructura que determinará las sociedades antiguas y modernas.

“Sustituyendo ahora el matrimonio individual por el matrimonio de grupo, se nos hace ya comprensible el rigor, en apariencia excesivo, de la prohibición del incesto que en estos pueblos observamos. La exogamia totémica, esto es, la prohibición de relaciones sexuales entre miembros del mismo clan, se nos muestra como el medio más eficaz para impedir el incesto de grupo, medio que fue establecido y adoptado en dicha época y ha sobrevivido mucho tiempo a las razones motivo de su nacimiento.”


Nos podríamos preguntar qué ocurriría de debilitarse la influencia totémica puesto que al parecer es el elemento que mayor poder tiene en el grupo para evitar que ocurra un incesto. Freud nos dice que más tarde se contemplarían otros sistemas relativos al control y prohibición de matrimonios (Iglesia Católica, por ejemplo, “inventando, para justificar su medida, grados espirituales de parentesco”)

Pero esta fobia, dice Freud, no se ha satisfecho tras crear estas instituciones:

“Hemos de añadir a ellas toda una serie de «costumbres» destinadas a impedir las relaciones
sexuales individuales entre parientes próximos y que son observadas con un religioso rigor. No es
posible dudar del fin que tales costumbres persiguen.”

Freud llega a la conclusión, con miras a sus estudios psicoanalíticos, de que el temor al incesto responde a una reminiscencia infantil producto del neurotismo, horror inconsciente que acompaña al individuo durante toda su infancia y del que trata de sustraerse conforme va haciéndose mayor.

Según Freud, el horror al incesto no respondería, como se ha querido ver, a una tendencia hacia la exogamia o a la renovación de sangre por la vía reproductiva con otros grupos sociales.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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