Mi experiencia con los juegos de rol online – Última parte

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Ha sido el reto mayor al que me he enfrentado. Creo que peor que cualquier examen de Selectividad o de Universidad. Tanto por tiempo como por esfuerzo, lo que yo he tenido que dedicar a la administración de este servidor no está escrito. Bueno, sí que está escrito: miles de horas durante esos 3 años y medio jugando, diez mil mensajes en el foro, otros tantos mensajes privados. Mil tickets (con problemas) contestados a los usuarios, otros tantos mil reportes atendidos. Miles de fotos sacadas para iniciar investigaciones, innumerables bugs reportados a mi scripter. Teníamos que estar siempre ojo avizor a esos bugs porque podrían resultar en un suministro sin fin de dinero para algunos jugadores maliciosos. También innumerables reuniones por TeamSpeak en las que yo me convertí en el guía de la conversación (puntos del día, etc). La mayoría era trabajo escrito.

Desde que me levantaba hasta que me acostaba el 90% de correos que recibía eran de ese juego. Claro que estoy hablando de mi última época. Pero quiero seguir con la enumeración. También tenía que enfrentarme a los usuarios más antiguos, muchos de ellos con quejas legítimas y otros tantos simplemente molestando. Había personas que me querían ayudar y que con toda su buena voluntad me echaban una mano pero en realidad no hacían otra cosa que ponerme palos en la rueda: cuantos menos mensajes recibiese al cabo del día, mejor me iba.

Como digo, esto no fue así en un comienzo.
Durante el primer año en el que fui aprendiz y hasta que me ascendieron a moderador (había varios puestos, por orden: aprendiz, moderador, supermoderador, administrador general) no tenía que esforzarme mucho. Solía entrar más, eso sí, en el juego, para echar un ojo a las personas que se saltaban las reglas. El método para ver a los tramposos era muy sencillo. A través de un comando /espiar [id del jugador] en tu pantalla aparecía la imagen del jugador y podías ver, como si fueses él, todos sus movimientos y acciones en general, además de sus conversaciones. Cada nivel de administrador tenía unos “poderes” distintos. Los más altos permitían resetear todos los vehículos del servidor (respawn) o hablar por el canal general. Otros podían congelar a unos usuarios mientras que otros miembros de la administración podían poner en venta ellos mismos cualquier coche con el que hubiese habido un problema. Todo esto era así para evitar abusos por parte de los miembros más novatos de la administración. Aunque podías fiarte de todos ellos, siempre había alguna contrariedad.

De hecho, antes de entrar yo en la administración, tuvimos ese mismo problema. Un buen día un administrador decidió poner todas las contraseñas en público, entonces una persona cualquiera se metió con la cuenta de ese administrador y se dedicó a banear a todos los jugadores que había en el servidor. Después de esto sufrimos múltiples ataques DDos y estuvimos una temporada cayéndonos y volviéndonos a levantar.

Mi primer año como aprendiz fue, sin duda, el más sencillo.

Luego, como moderador, la historia cambió. Ya no sólo me requerían para cuidar de reportes sencillos sino que, vista mi capacidad de administración de grupos, decidieron que entrase a intervenir algunas facciones. Esto de la intervención era, por desgracia, muy común en algunas empresas/facciones del servidor claramente problemáticas o con poca actividad. Siempre que entraba en una de esas facciones me rodeaba de gente amiga y lo más seria posible que me hacía las cosas más fáciles. Lejos de ser mis “favoritos”, era gente que había hecho cosas interesantes por el servidor. Algunas de estas personas, por demostrar a su vez que podían gestionar bien una facción, entraron a la administración.

Llegué a SuperModerador antes del gran cierre. Las tareas de un Supermoderador tenían ya mucho que ver con la propia información del servidor. Los servidores de juegos tienen un registro de todos sus usuarios. Este registro contiene todas las variables interesantes de un personaje: nivel, dinero, propiedades, edad, trabajo, etc. Cuando había algún problema con uno de los jugadores entonces nos tocaba a nosotros bucear en esas opciones y modificarlas según fuese necesario. También hacíamos investigaciones en los logs escritos del servidor. Había un buscador avanzado. Podías buscar por nombre de usuario pero también por palabra clave, o por ID, o por un evento cualquiera. La información era muy precisa y te facilitaba la IP del jugador. Muchos baneos los realizábamos a través de IP. Más adelante los Scripters encontraron una forma de detectar a los usuarios más concretamente: a través de la propia “matrícula” de su ordenador en particular, no su matrícula en internet. Esto nos servía para banear a usuarios concretos de, por ejemplo, una familia con varios jugadores o de un cyber-café con un montón de gente jugando al mismo juego pero compartiendo la misma IP. Llegamos a crear un programita (un cliente) que cada usuario se instalaba en su ordenador y que no sólo nos permitía controlar perfectamente a los tramposos (con ese programa desactivábamos los mods de trampas más famosos en SAMP: Cleo, etc) sino que además nos permitía personalizar texturas, añadir nuevas y, en fin, crear un entorno mucho más amigable y realista para todos los jugadores.

Eso sí, con toda esta parafernalia no sólo nos comenzamos a diferenciar de los demás servidores sino que comenzó nuestra caída en picado en número de usuarios: había “demasiadas” cosas que instalar para poder jugar. La gente quiere jugar a un juego lo antes y lo más rápidamente posible. Nosotros, no contentos con haber creado un tutorial y un test de multiple choice para que sólo entrasen los jugadores que sabían las normas, también les exigíamos instalarse un cliente extra.

Fue una buena solución para muchos problemas (entre otros, los problemas de los ataques) pero por otra parte lo hizo todo más complicado y pesado.

El control de los administradores sobre cualquier variable del servidor era cada día más grande, hasta el punto de que muchos usuarios abandonaban el servidor por culpa de esta “escasa libertad”. En el caso de la presidencia, como ya dije, sólo se permitía a los administradores o supermoderadores ser presidentes. El problema es que para cualquier administrador, ser presidente le suponía una tarea extra en exceso exigente.

Entonces PUM, el servidor petó. Se perdieron datos y fue imposible recuperar nada de lo hecho en unos tres o cuatro meses atrás. El foro aguantó así que el 90% de mi trabajo seguía ahí. Estuvimos más de medio año cerrados, aunque el foro funcionaba de vez en cuando. La gente tenía amor por el servidor y quería volver a jugar lo antes posible pero era difícil retomar todas las cosas. Además, sólo teníamos a un scripter, porque los dos que había a parte de él dejaron la administración meses atrás. Puntualmente, uno de ellos ayudaba con tema de script pero el sistema que el Scripter jefe había montado para sostener el servidor era tan artesano y raro que solo él era la única persona capaz de solucionar el problema. Y, por supuesto, tenía vida personal. Los usuarios le presionaban constantemente. Lo que hicimos los administradores en esa larga temporada de cierre fue servir de escudo para que el Scripter pudiese trabajar a gusto. Seguíamos discutiendo muchas de las cuestiones del servidor pero con obvia mala gana. Pocos éramos los que seguíamos al pie del cañón diariamente después de todos esos meses.

Entonces llegó el anuncio de la fecha de la gran reapertura. El anuncio lo dimos con un mes de antelación a la misma y, además, abrimos el foro. La actividad en el foro de esos días fue impresionante. Había muchos temas que retomar desde cero y las ideas, tras tanto tiempo en reposo, habían florecido como nunca antes. La gente quería rolear, jugar… y los administradores queríamos que todo funcionase correctamente.

Entonces el Scripter jefe me llamó a una reunión personal. Yo ya me venía oliendo lo que iba a suceder. Él estaba hasta arriba de trabajo y apenas había un solo administrador general que se pudiese hacer cargo de todo lo que suponía el servidor, un servidor que iba a relanzarse con unos 500 usuarios esperando a las puertas para conectarse, conseguir los mejores coches, casas y trabajos. Así que decidieron ascenderme a Administrador General del servidor.

Desde entonces llevaba ese título con un orgullo difícil de describir. Era famoso en la comunidad entera y siempre tenía algo que hacer, personas a las que ayudar o ideas que aportar y poner en funcionamiento. Desde ese día hasta el día en que me marché propuse unas 100 ideas diferentes y puse personalmente en marcha unas 30 de ellas. Se me ocurrieron ideas como carreras de coches semanales, se me ocurrió reabrir el casino del juego, se me ocurrió poner impuestos realistas, aumentar el precio de los coches, crear un sistema complejo de economía (con ayuda de más gente, por supuesto), un sistema judicial funcional… También puse en marcha normas que se venían necesitando desde hacía mucho tiempo. Por aquel entonces la policía del juego tenía un poder enorme y prácticamente eran indestructibles. Gracias a estas normas conseguí que el juego estuviese más equilibrado entre las diferentes facciones (malos y buenos y… civiles).

Entonces cada día me levantaba y miraba Tapatalk. Si había algo urgente entraba en el ordenador y lo solucionaba. Cada día respondía tickets, reportes y cada semana tenía una reunión con la facción en la que ese momento estuviese interviniendo. Cada mes tenía una reunión con el resto de los administradores y siempre era el que más hablaba y el que motivaba a los demás a dar sus opiniones.

Era una locura y yo había comenzado segundo de carrera. Por supuesto que tener tanta responsabilidad en este juego me afectó a mis estudios. El tiempo que hacía años había dedicado a leer libros se lo dedicaba entonces a administrar una comunidad de 3000 personas. Obviamente nunca estaban todas ellas conectadas, pero activas eran 3000. Esto es, registradas quizá eran unas 50.000 pero problemáticos eran sólo esos varios miles. Por supuesto que tuve ayuda de los demás administradores, pero siempre que proponíamos algo nos chocábamos con la imposibilidad de ponerlo en marcha: sólo había un Scripter. En una empresa puede haber muchos administrativos pero si no hay quien construya los productos entonces queda poco que administrar (salvo lo que ya está creado).

Se acumulaban no solo nuestras ideas sino también las ideas de los usuarios. Cada día se quejaban más y cada día yo me echaba encima más responsabilidad. ¿Había problemas entre los policías y la mafia? No pasa nada, ahí estaba yo para intentar solucionarlos. ¿Había problemas con los traficantes y algún rol mal hecho? Ningún problema, yo procuraba delegar a alguien para que lo solucionase lo mejor posible.

Prácticamente no había nadie con más poder en el servidor que yo mismo, así que podía cortar, hacer y deshacer a mi voluntad, casi sin que ningún administrador rechistase. Muchas de mis decisiones no tenían a nadie en contra, porque nadie tenía tanto poder como yo. No tenía el necesario contrapunto de un sistema democrático, o de un triunvirato. Era una monarquía en la que yo decidía sobre asuntos que iban a afectar a la experiencia de juego de miles de personas.

Entonces comenzaron las quejas. Dicho así parece que yo era un ogro, pero no es la sensación que me ha quedado. Siempre estaba ahí para solucionar los problemas y actuaba lo mejor posible. En momentos de crisis, como dijo Maquiavelo, lo mejor es tener un Príncipe que pueda decidir con rapidez sobre los asuntos de urgencia. En tiempos de normalidad, lo mejor era un método democrático donde pausadamente todos pudiesen ofrecer su parecer y así llegar a una conclusión consensuada.

Eran tiempos de crisis pero todos los usuarios pedían transparencia, pedían participación y también exigían que hiciésemos tal o cual, o que pidiésemos disculpas por uno u otro error cometido tiempo atrás. En resumen: cuando peor iba el servidor, más exigencia teníamos por parte de un grupo de usuarios (cada vez más mayoritario). Y yo era el más golpeado porque era la cara más visible del servidor.

Aprobamos alguna mejora nueva y el scripter se puso en marcha con renovadas energías, pero ya la gente estaba muy cansada. El sistema económico no funcionaba y la inflación en la economía del servidor estaba llegando a límites hasta cómicos. Tiempo atrás el coche más caro, como dije en el post anterior, costaba un millón de dólares en venta. En esta época se vendía por 10 millones o 20 millones de dólares. ¿De dónde salía el dinero? Nadie lo sabía.

Entonces, no contento con (únicamente) mi labor como administrador, decidí crear un partido dentro del juego para así presentarme a las elecciones y ser presidente. La historia que está detrás de todo eso es demasiado larga como para contarla aquí. Lo único que puedo decir es que mi intención fue siempre la de estabilizar la economía del servidor y hacer del juego algo más estable e incluso realista. Pero me escuchaba a mí mismo y me recordaba al discurso de Rajoy: si os jodo es por vuestro bien, en el futuro todo mejorará y seréis felices y tendréis mucho dinero.

Esto chocaba directamente con mis ideales libertarios. Tener que dar órdenes a tanta gente y tener que tomar tantas decisiones no sólo era agobiante y pesado sino que me hacía sentirme mal. No me suponía ninguna ventaja el tener tanto poder, no me sentía mejor. Entonces comencé a pensar en bajar el listón, en retirarme o dejar que los demás decidieran por mí. Pero no podía porque en ese momento era preciso que mi cara estuviese bien visible y poder administrar esa comunidad que volvía a crecer.

Las exigencias eran las mismas, curiosamente, que las que se hicieron en el 15-m. Querían más transparencia, querían saber qué había detrás de nuestras decisiones y no sólo eso: querían decidir ellos la mayor parte de las cosas. Entonces nuestro discurso era siempre bastante semejante: hay temas que no podéis decidir vosotros porque no sois los administradores de este juego, tenéis que dedicaros a jugar y no a hacer justicia o a atender los problemas graves, esa es nuestra labor. Por supuesto que estamos atentos a cualquier idea que nos comentéis porque nuestro deseo no es otro que el de mejorar este juego pero tened en cuenta que no podemos daros toda la información que pedís, no sólo sería malo para todos sino que supondría un delito en algunos casos (la IP es algo privado, publicar algunos logs era una locura porque nos podíamos ver en problemas graves legalmente hablando).

Estábamos ya en mayo de 2013 y cada día era una queja nueva. Mi Tapatalk cada mañana me informaba de un nuevo tema creado quejándose del estado del servidor. Mi nombre siempre aparecía por en medio.

Entonces el Scripter jefe junto al propietario del servidor decidieron que yo fuese la cabeza de turco y me invitaron a marcharme del servidor.

Se suponía que eso iba a mejorar las relaciones entre los usuarios y los administradores pero ocurrió justo todo lo contrario. Volvieron administradores antiquísimos (aprovechando las circunstancias y la incertidumbre) y sólo hicieron retórica, no solucionaron ningún problema.

El problema más grande del servidor era la falta de scripters que pudiesen poner en marcha las ideas que años atrás habían sugerido los usuarios. Como el único scripter que había era incapaz de delegar responsabilidades y trabajo entonces el servidor no recibió una actualización salvo en dos ocasiones.

Un mes y medio tras mi marcha el servidor cerró, víctima de otro problema de inestabilidad del host y del sistema de juego. Este sistema había sido tantas veces parcheado y era hasta tal punto un sistema de juego artesano que no podía soportar demasiados usuarios a la vez. Se reportaron unos 300 bugs nuevos con las dos primeras actualizaciones.

El servidor se cerró en el verano del 2013 y no sentí ninguna pena.
Ese mismo verano se informó desde Rockstar de la fecha en la que iban a sacar el nuevo GTA V. Esa fecha coincidió con la promesa de apertura del servidor pero después de tantísimos problemas y, además, con la cantidad de usuarios que se dedicarían al GTA V (Y al GTA Online) era difícil imaginar que se pudiese recuperar.

Ya no les presté más atención. Mi vida personal y académica tenía suficientes alicientes y actividades como para dedicarme a ver el progreso del juego, pero me enteré a través de algún amigo (me han quedado varios buenos amigos tras estos 4 años) de que el servidor había vuelto a cerrar por inestabilidad.

Volvió a abrir en mayo del 2014, es decir, estuvo casi un año entero cerrado. Eso es una barbaridad y jamás perdonaré al Scripter que haya echado por tierra el trabajo de tantos administradores y la ilusión de tantos usuarios. Tampoco le perdonaré que me usara a mí como cabeza de turco para intentar calmar los ánimos de los usuarios cabreados por la situación general del servidor.

El futuro de este servidor es claro. Está agonizando lentamente desde hace años y aún se le sigue atendiendo. Hay algunos usuarios que siguen fieles pero la mayoría incluso ha desinstalado el GTA San Andreas de su ordenador.

El GTA San Andreas sigue teniendo vida por los ports a móviles y por algunas comunidades de SAMP que han aguantado los años con inteligencia y salud envidiables. Brindo por ello. Es un juego que ya ha cumplido los 10 años.

Mi actividad como jugador y administrador en un servidor de rol duró esos tres años y medio y estoy, en general, contento. Me ha aportado mucho más de lo que me ha quitado. Me ha amueblado la cabeza y me ha hecho alguien menos tímido y con más apertura de miras. Además, me ha servido para conocerme mejor a mí mismo y saber que soy malo (o no estoy bien educado) a la hora de controlar grandes grupos. Me ha enseñado a delegar responsabilidades y también a tratar los problemas directamente, sin dejárselos a nadie más. Tener el control y dar el control son actividades que suceden en cualquier empresa. Es por esto por lo que digo que tuve mi curso de Administración y Dirección de empresas avanzado en estos años jugando y administrando el servidor.

En mi recuerdo quedan todos los buenos momentos y toda esa gente que valoró mi esfuerzo y a quienes agradezco su amistad y su ayuda en los momentos más difíciles.

Los juegos pueden dar mucho de sí y cuando son tan sociales pueden llenar tu vida de una manera muy especial.

Al igual que el portugués aprendió español en año y medio, yo tuve en este juego una escuela impagable y una experiencia educativa formidable.

El tiempo es la mejor óptica para ver las cosas con perspectiva. Además, el cerebro tiende a quedarse con los mejores recuerdos pasados, incluso si hubo momentos para olvidar. Esto es lo que recojo después de todo este tiempo.

Gracias por leer.

Un saludo.

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

1 comentarioDeja tu comentario

  • olé Fran, siempre demostraste capacidad para cualquier cosa que te propusieras, cada párrafo me ha llevado a esos días en los cuales como muchos otros jugába junto a ti, día a día, en esa gran comunidad como lo fue Gamerol.

    Comparto el hecho que consideres a Gamerol como “una escuela impagable y una experiencia educativa formidable” porque sin duda, nadie quien no haya sido participe de dicha experiencia no podría entender todo lo que podías aprender a través de un simple juego.

    Te recuerdo con mucho cariño como Florian, interventor de la empresa de taxis, ¡también a Pablo y a Jhony! a quienes delegaste esa responsabilidad de manera efectiva.

    Un saludo desde Venezuela, y ¡muchos éxitos en tus metas!

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