Mi primer día en el coro

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Y el día llegó. Hoy hemos tenido nuestro primer ensayo en el coro de rock de la Universidad del Bósforo. Ha sido una actividad que necesitaba desde hacía muchas semanas: me da
mucho ánimo cantar. Hacerlo con más gente consigue que me olvide de mi voz por unos momentos y piense más en lo general, en el todo más que en la parte. Cuando me tocaba cantar en el grupo de heavy metal todo el peso vocal estaba en mí y, por tanto, cualquier error o cualquier desentono se notaba enseguida. En un coro esto es diferente, por lo obvio.

Vamos a comenzar por una canción de los Beatles (que hasta hoy no conocía): Because.
El ensayo consistió en presentarnos (nombres, etc), la mayoría hablaba en turco, salvo un chico alemán y dos estadounidenses. Había bastante buen rollo en general pero por mi desconocimiento de la lengua era incapaz de reírme con ganas.
Luego calentamos corporalmente, al igual que en gimnasia antes de comenzar. Después, vocalmente. Hicimos la técnica de la “pedorreta”, que consiste en soplar con los labios apretados (pero lo suficiente como para hacerlos vibrar) y seguir las notas que se daban con el piano. Al hacerlas el coro entero, no había mayor problema.

Luego comenzamos con la canción.
Nos repartieron unas partituras (era la primera partitura que tenía que leer desde hacía años) divididas en cuatro voces (bajo, tenor, alto y soprano). Así que me centré en mi línea. La verdad es que era bien sencilla, tan solo había que decir “doo doo” y así repetidamente. Luego se fueron uniendo más voces encima nuestro y eso tomó muy buena forma. Había un gesto que hacía el “director” que significaba subir una nota, otro era pasar a forte desde piano, y eso, dentro del coro, te pone la piel de gallina, porque sientes que eres parte de un todo armónico que obedece al mismo patrón.

¡Qué diferente es esto de un grupo de música! En el grupo tienes que hacer tú todas las voces, trabajar todos tus registros y dar lo mejor de ti en cada momento. Tienes que saber respirar bien porque si, por lo que sea, te atragantas, se nota mucho de cara al público. Y, por descontado, las canciones: me ha tocado interpretar canciones creadas por mí (letra y melodía) y aunque la responsabilidad de cagarla es mayor, al fin y al cabo la letra y canción es tuya así que puedes variarla a placer hasta acabarle de dar el toque final. Aquí, sin embargo, hay que obedecer, y esto de obedecer no se me da muy bien después de haber disfrutado de la libertad de un solista.

Si otro día encuentro algo interesante que comentar, lo haré, por hoy esto es todo.

¡Un saludo!

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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