Mi primer viaje a África

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Me imagino Egipto como un lugar aún más especial que Turquía. Nunca he estado en África aunque la tengo muy idealizada. Si hay que tener en cuenta la pobreza a la que la mayoría de sus habitantes están sometidos, este enamoramiento puede parecer estúpido y ciego. Pero… ¿acaso cabe un enamoramiento que no peque de serlo?
En la Universidad de Turquía tenemos casi un mes entero de vacaciones, desde el 10 de enero hasta el 1 de febrero. Después de eso vienen uno o dos meses de los tranquilos en la Universidad para acabar, como ahora mismo, con el agobio y la presión (leve, pero constante) de los exámenes. 
En España esto no es así, o al menos no lo es en la Universidad de Zaragoza. Tenemos unos tres meses de vacaciones pero al acabar el cuatrimestre apenas nos queda un fin de semana antes de volver a retomar las clases. Para los compañeros alemanes que están haciendo Erasmus aquí, las mismas se multiplican, porque sus segundos cuatrimestres comienzan en abril así que… ¡les quedan más de dos meses de break entre uno u otro!
Muchos de nosotros hemos comenzado a planificar viajes. Al menos, la mayoría de los Erasmus que yo conozco (incluso aquellos que ya no volverán a Turquía) quieren hacerse un viaje alrededor del país. Pero alrededor no es por Francia o Alemania, sino por el verdadero alrededor. Mientras que la mayoría de los Erasmus más europeos tienen 20 países a su alrededor a menos de dos horas de avión, nosotros también tenemos esta suerte pero multiplicada: tenemos a pocas horas de avión países que ningún español soñaría con hacer a lo low-cost.
Y aquí llega mi caso. Ya tengo los billetes para irme, dentro de menos de dos semanas, a Egipto. Hace 1 día ni se me habría pasado por la cabeza, así que me toca todo este tiempo para prepararme… y es tan grande, tan basto, tan monumental, que agobia tener que pensar en cómo podré visitarlo todo, dentro o fuera de los guías turísticos. Y es que pienso ir del 10 hasta cuanto me dé el dinero. De momento no tengo vuelo de vuelta aunque, como digo, tendría que ser antes de finalizar el mes. Eso me da un máximo de 20 días para ver bien el país… qué digo bien! Y en enero es una buena fecha para ver Egipto porque las temperaturas son más llevaderas que en primavera o en el verano, donde se derriten hasta los camellos. Si el euro es fuerte contra la lira turca, contra la libra egipcia lo es aún más. Estamos hablando de que un euro equivale a 10 libras egipcias. Hay muchos egipcios que viven (sobre todo en el desierto) por una libra al día. Hay formas de comer con ese dinero. Obviamente no quiero ir como turista, quiero ir como viajero. Hay una diferencia esencial: no voy con todo organizado (aunque sí que me gustaría tener una idea de qué ver, de qué hay en cada lugar), mientras que un turista ha pagado porque esa organización funcione. No tengo pensado dormir en hoteles sino en hostales o incluso al raso (dicen que dormir al raso en un campamento del desierto blanco es una experiencia irrepetible, habrá que verlo). La comida será aún más barata de lo que estoy acostumbrado aquí y lo único especial por lo que tendré que pagar es para visitar museos (aunque tengo carnet de estudiante). Así que, en general, he leído que con 10€ al día (e incluso menos) es suficiente para estar bien en Egipto, con alojamiento, transporte, comida… 
Esta es mi idea general antes de partir. Me quedan, como digo, dos semanas para hacerme una idea de todo lo que este país tiene que ofrecerme, dos semanas para poner mi poco árabe a punto y poder enterarme al menos de cuánto cuestan las cosas y de cómo son las ciudades y los caminos sobre los paneles. Espero que, al menos, estén transliterados.
No hace falta decir que, durante todos esos días, el blog quedará en stand-by y que, si bien me gustaría hacer vídeos y fotos, tampoco quiero obsesionarme por fotografiar el lugar. El otro día en Hagia Sophia casi me daban ganas de gritarle a los japoneses que viesen el lugar por sus ojos antes que por la lente de su réflex.
Si creyese en algo diría que mi viaje a Egipto será un viaje espiritual.
Un saludo.
Francisco Riveira.
En Estambul, Turquía.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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