Por qué hay que politizar la universidad

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La pregunta correcta no es por qué está politizada la universidad.
El estudiante se queja, por desconocimiento y mala baba, de esos piquetes que le impiden asistir a clase. Esos son mis derechos, dice, y unos indeseables no tienen por qué quitármelos. La universidad no tendría que estar politizada, dice. Quizá esto forme parte de alguna pseudoidea poco meditada, o simplemente de una pasión animal por la cual si alguien me impide hacer lo que acostumbro todos los días tengo que ponerme furioso e intentar morderle.
No quería comenzar este post con la típica frase de Aristóteles, pues no estoy de acuerdo con ella. Si bien es cierto que somos animales, no estoy tan seguro de que seamos fundamentalmente políticos. La política es algo que sucede dentro del reino de la cultura (lo pongo en contraposición al “reino de la naturaleza”, aunque ya sé que esta técnica es un poco sospechosa) y por ello me cuidaría mucho de decir que los seres humanos, para ser tales, tienen que ser seres políticos. La política es el arte de gobernar, dicen unos. La política, dicen otros, no es un arte, sino una técnica necesitada de expertos que, puestos cada uno de ellos en un área concreta, sean capaces de decirnos qué hacer. Otros (los más nuevos) dicen que la política tiene que jugarse en círculos ciudadanos para que así sus decisiones pasen a formar parte del parlamento de turno, que de una manera u otra (y principalmente por su escaso poder) quitará de encima las ilusiones de esa democracia directa y requete-tecnológica.
Así que no conforme con la definición antropológica de Aristóteles, me acojo a otra definición mucho más divertida y llena de posibilidades: somos el homo ludens (Huizinga).
Pero no quiero hablar de eso, aunque sé que daría para varios posts. Quiero hablar de por qué nace en las cabezas de los nuevos estudiantes universitarios que esta institución tiene que estar alejada de toda política.

Lo primero es decir que, si bien el hombre no es político por naturaleza (porque no tiene una naturaleza), la universidad es inseparable de esta política. Esto es un hecho y por mucho que se intente cambiar siempre se va a chocar la teoría con la realidad. 
Además, el concepto de política que asociamos a que “la universidad está politizada” es un concepto estrecho e insuficiente. Si, por ejemplo, vivimos en Cataluña y en nuestra Universidad hay profesores que siempre están hablando de la soberanía del pueblo catalán y de su derecho a la libre determinación, estamos ante un sentimiento político (no cabe duda) que está alejado de unos partidos concretos, pero que sigue rotando sobre una misma idea (la independencia).

La independencia es un tema político de una importancia capital en Cataluña, pero sigue sin ser en sentido amplio un argumento para decir que determinada Universidad está politizada. 
Me explico. La politización no ha de pasar solo por exponer una cuestión candente ante el alumnado y crear veinte mil asambleas o piquetes para su consecución. Politizar una universidad no es crear una misma versión de los hechos y actuar en consecuencia. Politizar no es, por tanto, dedicarse a un solo asunto particular abandonando el resto a mejor suerte. Esta sería una universidad partidista.
Politizar es una actitud mucho más abarcante e integradora de realidades. Una universidad catalana puede estar politizada aun no haciendo piquetes a favor de la independencia. Puede tener una asociación feminista, LGTB, o ecologista, que actúe de manera transversal en todos los departamentos de una misma facultad. Puede, también, que determinados alumnos muestren sus intereses políticos en intervenciones durante las clases o durante los seminarios. Lo que tienen las ciencias sociales es que están teñidas de ideología y esta es inseparable de muchos de los postulados más comunes, por ejemplo, de las Ciencias Políticas (como el europeísmo, la adoración de los Derechos Humanos, etc).
Así que cuando hables de una universidad politizada piensa en una que contenga todos estos ingredientes. 
Y si, por alguna razón, sigues pensando que la universidad ha de estar despolitizada, es decir, fuera de la esfera pública (o sea, fuera de la realidad social) entonces quizá no hayas escogido bien tus pasos como persona y pueda ser más conveniente que acudas a una escuela de Formación Profesional donde su preocupación total por la técnica expulse de las aulas, como tú quieres, todo intento de politización.

La Universidad tiene, entre otras, la labor de integrarnos en un mundo complejo, libre y abierto. Una universidad que no se integra en este mundo es un mero mazacote de hierros, madera, papeles y hormigón donde la gente acude para reproducir la misma miseria intelectual y conservadurismo de siempre. 
Cuando hablemos de integrar la Universidad en el mundo no pensemos en hacerla más cercanas a las empresas puesto que, definitivamente, las empresas no son el mundo real. 

Pensemos, sin embargo, en una integración política y social.
Un saludo.
Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.
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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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