Qué enseña el ajedrez

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El ajedrez requiere una paciencia que no tengo. En cada movimiento que hago he de pensar sincrónica y diacrónicamente, es decir, no sólo en la posición a la que voy a mover mi torre sino las relaciones que tiene con el resto de piezas en el tablero. Los videojuegos se basan en mover y esperar lo que venga después (muchas veces sin seguridad alguna). Lo normal es que en un videojuego haya muchas más posibilidades que en el ajedrez pero, sin embargo, la dificultad no es, ni de lejos, igual que en el ajedrez. Así como cualquiera puede terminar un videojuego como el GTA V, me cuesta creer que, ante una buena inteligencia artificial, esos mismos jugadores sean capaces de ganar a la IA en un juego de ajedrez, o a un jugador profesional

El ajedrez ejercita otras cualidades que no ejercitan los videojuegos. Sí, hay tipos de juegos diferentes irreducibles entre ellos. Eso es lo que diferencia a un clásico de un juego como el Call of Duty, que mientras el primero mantiene su fórmula y sigue suponiendo todo un reto para cualquiera que se proponga echar una partida, el segundo es lo mismo de siempre, de distinto color, no ofreciendo un reto mayor que el de conocer las armas, crear estrategias al momento (que no dan la certeza de ganar o de perder).

El otro día volví a jugar al ajedrez por primera vez desde hace unos cuantos años. Perdí porque en una jugada no tuve en cuenta que la reina estaba amenazada por una torre y desde ahí (y eso que llevaba ventaja) todo fue de mal en peor. Sin embargo, en un juego como el Call of Duty, la muerte no es el final, tan solo es un número más en el marcador y la partida sigue adelante. El ajedrez es mucho más realista: en la vida real, si pierdes algo importante, no puedes recuperarlo salvo haciendo un gran esfuerzo (como llevar un peón hasta el otro lugar del tablero). ¿Cuántos de nosotros hemos deseado estar, alguna vez, dentro de un videojuego, pero sin tener que sufrir la presión de esa muerte que nos dejaría fuera de juego? Uno, en la vida real (y en el ajedrez) es bastante más conservador, menos arriesgado, menos audaz.

El ajedrez enseña a controlar la hybris, enseña a vivir de forma realista, a tomar decisiones con paciencia y a afrontar los movimientos del contrario con actitud crítica.

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Francisco Riveira

Graduado en Filosofía. Investigador predoctoral en Filosofía y Retórica de la Ciencia.

Berlín, Alemania

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